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A finales de 1957 circula en Tegucigalpa una revista que en una de sus páginas ofrecía ayuda para resolver el problema de la bebida alcohólica. Decía, más o menos así: “Si Usted tiene problemas con el alcohol y quiere dejar de beber, nosotros tenemos la solución. Escríbanos” y aparecía la dirección de la Oficina de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos en New York. Esta revista llegó a manos de la familia Domínguez y por orden del hermano mayor hicieron firmar a Saúl esta solicitud pidiendo ayuda.

 

Y en 1958 aparecía el nombre de Saúl Domínguez en el Directorio Internacional de Alcohólicos Anónimos como un AA solitario, aunque recibía literatura, Saúl no encontraba el camino de la recuperación y seguía tomando licor.

 

Pero en 1959 llegó a trabajar Tegucigalpa un miembro de AA de origen salvadoreño de nombre Benjamín G. quien se puso en contacto con Saúl y le explicó cómo trabaja el Programa de Alcohólicos Anónimos, así como la necesidad de formar un grupo de Alcohólicos Anónimos. Benjamín le preguntó a Saúl si tenía “aleros” o compañeros de bebida para que los invitara. Fue así que se formó un efímero grupo de AA que funcionó solamente como unos quince días porque cuando Benjamín regresó a El Salvador todos volvieron a beber, incluyendo a Saúl Domínguez. Este grupo funcionó en el Barrio Abajo y no quedó historia de este grupo.

 

En 1960 Familia Cordero Valle

Doña Dolores de Cordero Valle enfrentaba problemas serios con la manera de beber de su esposo Dr. Carlos Cordero Valle y por sugerencia de su hermano que viajaba muy frecuentemente a El Salvador invita a Carlos que lo acompañe para que asista a una reunión de Alcohólicos Anónimos de aquel país hermano y el Dr. Carlos acepta y fue así que este compañero recibió las primeras ideas de cómo trabaja el Programa de Alcohólicos Anónimos, esto sucedió en las primeras semanas del mes de enero de 1960.

 

A su regreso a Tegucigalpa el Dr. Cordero Valle traía un buen lote de literatura de Alcohólicos Anónimos para el Señor Saúl Domínguez y que debía entregar personalmente, además traía como encomienda específica que platicara con Saúl para que juntos formaran un grupo de Alcohólicos Anónimos. Don Carlos Cordero hizo la entrega de la literatura de AA a Saúl pero no hablaron nada en absoluto de la formación de un grupo de AA.

 

El Dr. Carlos Cordero logró mantenerse sin beber nada de licor hasta los primeros días del mes de julio de ese mismo año de 1960.

 

Doña Lolita, ante esta situación apremiante, solicitó nuevamente ayuda a los miembros de Alcohólicos Anónimos de El Salvador y estos le manifestaron que vendrían enseguida y que ya tenían la dirección de dos Alcohólicos Anónimos

solitarios que residían en la ciudad de Tegucigalpa, los cuales eran Saúl Domínguez y Paul D., este último trabajaba en el Consulado Americano.

Fue así que el día 13 de julio de 1960 tres entusiastas miembros de la sociedad de Alcohólicos Anónimos llegan a Tegucigalpa a la casa del Dr. Carlos Cordero Valle con el propósito de formar un grupo de A. A., estos compañeros eran Alejandro Miguel Hernández, Julio Zamora y Antonio Rosales, habiendo logrado contactar a Saúl Domínguez y al Señor Paul D. el 14 de julio celebraron una corta reunión en la casa del Señor Paul, esto era en los altos de la Colonia Viera de Tegucigalpa y desde ahí el señor norteamericano se comunicó con el párroco de la iglesia Inmaculada Concepción solicitándole una aula de la escuela parroquial a efecto de poder celebrar ahí las primeras reuniones de Alcohólicos Anónimos.

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Sr. Saúl Domínguez  Fundador de Alcohólicos Anónimos en la República de Honduras

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Dr. Carlos Cordero Valle, miembro fundador de A.A. en Honduras

   El 15 de julio estando listo el local y a las 7:00 p.m. hay una gran expectativa por parte de los presentes, se abrió la sesión como siempre ha sido costumbre en AA con un minuto de meditación. Tomaron la palabra los tres compañeros que vinieron desde San Salvador. Alejandro Miguel Hernández explicó “Como Trabaja el Programa de AA”; el Dr. Julio Zamora abordó el tema: “La enfermedad del Alcoholismo” y Antonio Rosales, el tema “Llevando el Mensaje de Alcohólicos Anónimos”. Luego hubo un pequeño compartimiento entre los asistentes y se le puso el nombre al grupo así “Grupo No.1 de Comayagüela”, y, aunque parezca atrevido, se formó la Junta de Servicio, quedando integrada así:

Coordinador:    Paul S. Dwayer,

Secretario:        Carlos Cordero Valle,

Tesorero:          Saúl Domínguez.

 

Además de los compañeros de El Salvador y los que integraron la junta de servicio, asistieron a esa primera reunión, Pedro Arturo Hidalgo, Arturo Zúniga y Oscar Rodríguez (No alcohólico).

    Cabe hacer mención que para ese entonces el compañero Paul Dwayer tenía casi dos años de sobriedad.

Esta sesión fue coordinada por el compañero Julio Zamora, quien al momento de cerrarla pidió a los presentes que hicieran una oración de acción de gracias o bien que tomaran un minuto de meditación.

  A partir de ese histórico y maravilloso día para los Alcohólicos Anónimos de Honduras, comienza la primera y decisiva etapa del Grupo y con el correr de los días van llegando nuevos miembros, algunos lograban quedarse y otros lamentablemente volvían a la bebida, pero el grupo continuaba su desarrollo y antes de finalizar el año se llegó al consenso que había que cambiar de local y se logró alquilar un local en la 5ta. Avenida de Comayagüela, entre la 4ta. Y 5ta. Calles. En ese nuevo local se celebró esa inolvidable primera navidad con un aproximado de 18 compañeros.